1933 es considerado el año de la “Implantación de la lucha libre en México”, con la fundación de la Empresa Mexicana de Lucha Libre (EMLL) de Don Salvador Lutteroth González, a instancias del periodista deportivo Alejandro Aguilar Reyes “Fray Nano” del periódico La Afición. Sin embargo, los primeros espectáculos de lucha libre en nuestro país se remontaban al siglo XIX en los tiempos de la Intervención Francesa.

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El término de “Deporte Espectáculo” surgió en la década de los 50’s, con la llegada de la lucha libre a la televisión y al darse cuenta que dicho deporte requería poca inversión y representaba mucha plusvalía por la aceptación popular. A partir de entonces, la lucha libre se volvió parte indisoluble de la identidad de los mexicanos, los luchadores son nuestros héroes y villanos de carne y hueso que personifican la eterna lucha del bien y el mal y se enfrentan en ese espacio sagrado llamado ring.

El conocimiento histórico de la lucha libre se refresca y enriquece cada día gracias a la investigación y el análisis. En los último años se han descubierto aspectos desconocidos de este pasado histórico y se han aclarado otros que se tenían por confusos, sin embargo aún falta mucho por descubrir.

Este año el Consejo Mundial de lucha libre (antes EMLL) celebra 85 años de existencia y en el marco de estos festejos se presentará la exposición Expo Museo Lucha Libre, los días 14, 15 y 16 de septiembre en los Salones Olmeca del WTC en la CDMX. En esta muestra se exhibirá parte del vasto acervo de la Colección Christian Cymet, considerado como uno de los coleccionistas más importantes de artículos de lucha libre a nivel mundial.

Por tal motivo, SÚPER LUCHAS  sostuvo una interesante plática con Christian Cymet, el hombre detrás de este gran proyecto para conocer un poco más de cómo se conformó esta interesante y peculiar colección.

El Inicio

“El gusto por el coleccionismo es algo que viene de familia, mis padres coleccionaban antigüedades y desde los seis años de edad comencé a reunir todo lo relativo a deportes. En casa teníamos televisión de paga y pasaban las luchas de WWF, ahí vi a André el Gigante, a los hermanos Guerrero, a los Von Erich, todos los luchadores esa época, me quedé con la lucha libre y empecé mi colección.

“El fotoperiodista Arturo Ortega Navarrete fue quien me empezó a vender los primeros artículos: revistas, fotos y programas”.

La integración del acervo

“La colección está conformada principalmente por artículos de lucha libre mexicana, pero tengo cosas de lucha estadounidense y lucha japonesa. Mi acervo corresponde a todo lo que tenga que ver con lucha libre: máscaras, equipos, campeonatos, cinturones, trofeos, cabelleras, revistas, fotografías, autógrafos, periódicos, artesanías, empaques de cereales de los años 90, etc.

“Todo lo que veas de lucha libre me interesa tenerlo para mi colección: una botella de mezcal, cuadros, grabados, estampas, anuncios, publicidad, en revistas si sale un reportaje de lucha, lo tengo o lo quiero tener.

“Mi idea es hacer el Museo de la lucha libre, con un Centro de Investigación. Para los interesados sobre el tema, es muy difícil encontrar material de lucha, y esto puede ser una buena ventana para acceder a ese conocimiento”.

El valor de las piezas

“Es muy difícil darle un valor específico a una pieza. Es tan valiosa la máscara con la
que se despidió Black Shadow, como la máscara del Solitario de cuando empezaba a luchar. O la capa que usaba  Black Shadow,  o el Santo. Para mi todos los artículos son valiosos, porque forman parte de la historia de la lucha libre”.

El objetivo de tener una colección

“Hay dos líneas que puedes cruzar; la primera es entre el coleccionista y el acumulador, esta es muy fácil cruzar. Otra es entre ser coleccionista y volverte loco. Llegó un momento en que me estaba volviendo loco, era mucha obsesión, era mucho estrés. Empiezas a buscar lo que no tienes, hasta que te das cuenta de que tienes que disfrutar lo que tienes.

“Es bien difícil cruzar esa línea, de nada sirve acumular si no sabes lo que tienes o no sabes lo que eres. De nada sirve tener mucho dinero y decir: voy a coleccionar cosas de lucha si no se siente esa pasión o no sabes de lucha, te pueden ver la cara diez mil veces por venderte gato por liebre”.

La búsqueda de las piezas

“Es muy importante conocer de lucha libre o haberla vivido, para evitar engaños. Me apoyo en la experiencia, los contactos, las relaciones. Por ejemplo en el caso de las máscaras, puedo contactar al luchador o al mascarero o algún especialista. Aunque todo termina siendo muy relativo.

“Para poder demostrar que una máscara es original, tendrías que ponerte con un cuenta hilos para certificar su autenticidad, las costuras, la terlenca. Esas afirmaciones son muy difíciles para poderlas distinguir, sobre todo cuando las máscaras son hechas por lotes. De unos años para acá puede tenerse un mejor registro de evidencias, aunque también el luchador puede hacer trampas”.

El valor de la colección

“Lo que compro es por gusto no por inversión. Muchas veces me han preguntado de su valor, es invaluable porque es para mí. Por eso es la idea de la Expo, por eso la idea del museo.

“En pesos y centavos la colección puede tener un valor determinado y si la llevo a Japón puede costar más, pero ¿cuando regresaría a nuestro país? Nunca.

Me siento el custodio de la historia de la lucha libre mexicana, todo lo que he ido guardando, atesorando, como parte de una colección vale la pena que esté en un museo, que cualquiera pueda ir a verlo, que cualquiera que le guste la lucha libre pueda disfrutarlo como yo disfruto.

“Sé que si llevo 5 máscaras a Japón, a lo mejor saco buen dinero por su venta, pero no es el objetivo. Si así fuera estaría poniendo una tienda especializada, y con tantos archivos que tengo vendería fotos de quien quisiera, pero no se trata de eso.

El objetivo de mi vida es hacer el Museo de la Lucha Libre”.

¿Rudo o técnico?

“Yo no soy de bandos, soy de luchadores, porque en ambos hay muy buenos. Tengo varios favoritos: Black Shadow se me hacía un extraordinario luchador; Anibal, Huracán Ramírez, Rayo de Jalisco. Tiene mucho que ver la técnica, el tipo de lucha, las condiciones, las generaciones.

“Del extranjero me gustan luchadores japoneses como Tiger Mask; traigo una fijación con Great Kabuki, fue un luchador que vi en WWF. Para mi fue impactante su vestimenta y que lanzara la pintura. Me gustan Jushin Thunder Liger, Kurisu, Gran Hamada se me hacía extraordinario luchador, el propio Último Dragón.

“En Estados Unidos estaban los Von Erich, gente como Hitman, Blue Blazer, una camada de muy buenos luchadores”.

Sobre los escenarios de lucha libre en México

“La Pista Arena Revolución se me hacía una arena preciosa, podías ver a los mejores luchadores en un ambiente muy familiar. Me gusta la Arena México, pero la han transformado mucho, recuerdo cuando no tenía pasarela, salían los rudos y los bañaban de cerveza, tenías que meterte al túnel para que no te mojaran.

“Me gustaba esa parte de convivir con ellos, acercarte a pedirles un autógrafo, acompañarlos. ‘Chilicas’ me tomaba las fotos en la Pista Arena Revolución y eso ya no se vive. La Arena Coliseome gusta mucho ahorita, porque los luchadores son muy sueltos, no es lo mismo luchar para la TV que sin ella, cambian mucho.

“Del interior de la República me gustan mucho la Arena Puebla, la Arena Querétaro, la Arena Afición de Pachuca, con sus sillas de madera, la segunda, porque la primera ya no existe; la Coliseo de Guadalajara también es bonita arena”.

La declaratoria de  la Lucha Libre como Patrimonio intangible

“Creo que la declaratoria si le da un plus a la colección, todo mundo sabía que además de ser un deporte, la lucha es cultura; lo importante es el seguimiento, que el comité vea por la preservación de la lucha.

“Para mi es un anillo al dedo, porque me abre la puerta para hacer muchas cosas, sobretodo el museo, es lo principal, lo que como coleccionista quiero”.

El Museo de la Lucha Libre

“Hay un montón de cosas alrededor de montar esta colección en una exposición; se necesita un curador, un conservador, museógrafos, no solamente gente especializada en la lucha.

“Hay cosas que no se ven, por ejemplo, los archivos fotográficos, se tienen que estabilizar. La foto más antigua que tengo data de los 30’s de Yaqui Joe y Charro Aguayo. Este archivo abarca desde esos años hasta la época actual.

“Tengo latas de negativos que deben trabajarse para saber que tienen. Hay luchadores que no conozco y tristemente la gente ya no los puede reconocer. De la Arena Raff en los 60’s; de la Pista Revolución, en 92 o 93 hubo muchos luchadores que ni pena ni gloria, luchaban los domingo de nuevos valores, gente que se enmascaró en el camino con otro nombre. Esos son los espacios que hay que llenar. Cuando salió la enciclopedia de máscaras había varias con el pie de foto en desconocidas, no son desconocidas, son sin identificar. Quiero poner en la Expo máscaras de luchadores que son de los 60’s  y 70’s que yo no identifico, con la esperanza de que tal vez alguien lo haga”.

Comercialización

“Los resultados de la Expo Museo pueden dar pie a eso, porque me daré cuenta del alcance entre el público. Vi la respuesta en el Museo del Noreste y en el MODO, donde lanzaron a la venta souvenirs y asistió un promedio de 13,000 personas.

“Pero a partir de la Expo es importante que sea autosustentable a fin de generar dinero para poderla conservar, digitalizarla y estabilizar los diferentes materiales de los objetos de la colección”.

Expectativas de la Expo Museo

“Que la Expo sea un éxito, que la gente salga contenta y se sorprenda en los 3 días que se van a exhibir las piezas. Todos los días va a haber diferentes luchadores. Si la gente responde quiero cambiar las máscaras para el domingo.  Tengo 2400 máscaras y a lo mucho podían verse 150.

“Va a haber diferentes mecánicas, convivencia con luchadores, fotografías. Vendrán luchadores de Japón y de Estados Unidos. Hay muchos luchadores de los que la gente ya no sabe y quiero inyectarles vida a los que se perdieron por el camino.

“Tengo muy presente el homenaje a Black Shadow en la Arena Naucalpan, quien a pesar de su enfermedad, sabía lo que pasaba en sus momentos de lucidez. Cuando fue el evento y vi su sonrisa, supe que todo había valido la pena”. Concluyó.

Fuente: https://superluchas.com